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El Complejo Arqueológico El Brujo está situado en el pueblo de Magdalena de Cao, en Ascope, Trujillo. Durante casi veinte años el Proyecto Arqueológico El Brujo, dirigido por la Fundación Wiese, ha estudiado y puesto en valor las huellas de las diferentes culturas que lo ocuparon ininterrumpidamente durante por lo menos 5000 años. Desde los primeros cazadores-recolectores hasta las ocupaciones coloniales, pasando por las culturas que precedieron y siguieron a los Mochica, sus principales ocupadores, el Complejo Arqueológico El Brujo es una prodigiosa ventana hacia la historia de los antiguos peruanos.

 

CONTENIDO
Huaca Cao
Huaca Prieta
El Pozo Ceremonial
Paredones
Las Tinajas
Pueblo Colonial
Visitantes
HUACA CAO

Gracias al Proyecto Arqueológico El Brujo, la Huaca Cao pasó de ser un montículo sin forma a ser considerado el centro ceremonial más importante del Valle de Chicama. Esta pirámide Mochica es en realidad la suma de cuatro templos superpuestos, cada uno enterrado ceremonialmente, a lo largo de cinco siglos, para darle paso a un nuevo templo, una nueva era. Los Mochica sepultaron en este edificio a la más alta jerarquía; el más impresionante de estos entierros es el de la Señora de Cao –la primera gobernante mujer que se ha descubierto en la arqueología peruana– que ha asombrado al mundo por sus fastuosos atavíos, la pompa con que fue enterrada y su asombroso estado de conservación. Los enigmáticos tatuajes con los que está cubierta su piel, preservada con cinabrio, abrieron una página de la historia del Perú hasta entonces desconocida.

 
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HUACA PRIETA

En 1946 Junius Bird viajó desde Nueva York, como parte del Proyecto Valle de Virú, para estudiar lo que para ojos comunes era un simple montículo. Allí, en Huaca Prieta, descubrió las huellas de los más antiguos vestigios de plantas domesticadas del Perú, además de restos de las primeras viviendas del valle –casitas semisubterráneas de paredes de canto rodado y techos de costillas de ballena– y artefactos cotidianos, como cestas decoradas con hilos de colores, tejidos de algodón, redes, mates decorados y artículos de hueso. Al aplicar por primera vez en el país el método del carbono 14, Bird constató que estas evidencias, que dató alrededor del 2300 a.C., precedían las de Chavín en mil quinientos años.

 
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EL POZO CEREMONIAL

Un pozo de 3.40 m. de diámetro, con cuarenta peldaños que descienden en espiral más de doce metros hasta llegar a un espejo de agua, está entre las más enigmáticas construcciones del Complejo Arqueológico El Brujo. Posiblemente utilizado para rituales y observaciones astronómicas, el pozo fue enterrado ceremonialmente; en el relleno fueron hallados fragmentos de cerámica Gallinazo y Moche y huesos de 15 individuos. En el fondo se encontró, entre otras ofrendas, los restos de un hombre y una vértebra de ballena decorada. Recientemente se ha descubierto un segundo pozo en espiral.

 
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PAREDONES

Estudiantes de la Universidad Nacional de Trujillo encontraron en esta área una vivienda Moche de paredes de caña sobre bases de adobe. En este sector también se ha hallado entierros correspondientes al período Cupisnique.

 
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LAS TINAJAS

En esta área se ha hallado dos cementerios Mochica, una plataforma funeraria, una cocina y un área doméstica, además de la gran cantidad de tinajas –enterradas con la boca al nivel del piso– que le han dado su nombre. Dos estaban selladas; una contenía una llama con una sola pata, la otra un ser humano sin manos.

 
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PUEBLO COLONIAL

Las huellas de una iglesia y un pueblo construido al modo europeo, donde los arqueólogos han hallado cruces, escrituras sagradas, sandalias y cuchillas labradas, nos hablan de la opresión, la resistencia y el encuentro de culturas durante la época de la Colonia. El pueblo fue abandonado en el primer tercio del siglo XVIII. Los pobladores de Magdalena de Cao cuentan que fue porque “la huaca comenzó a comerse a los niños”, y relatan leyendas de carretas de tesoros tragadas por lagunas encantadas y de una campana de oro que emergió de una de las huacas y desapareció en el cielo.

 
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VISITANTES
Desde que se abrió al público en el 2006, cuando se cubrió la parte norte de la Huaca Cao con una sofisticada estructura tensionada para protegerla de los elementos y realzar sus espacios, el Complejo Arqueológico El Brujo ha sido visitado por más de 40,000 personas, entre ellos 8086 extranjeros y 18840 escolares. Los asombrosos hallazgos y el conocimiento que se ha adquirido gracias a ellos serán exhibidos muy pronto en el Museo de Sitio Cao, en el cual el visitante podrá sumergirse en la historia de este fascinante valle que ha albergado al ser humano en su paso desde la era arcaica hasta nuestros días.
 
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