ir al menú inferior
Home | Arqueología | Hallazgo e Historía
CONTENIDO
El inicio
La Historia
EL INICIO


Era Fiestas Patrias de 1990. Don Pancho (Guillermo) Wiese y su arqueólogo personal, el Dr. Régulo Franco, iban camino a Huaca Prieta, donde Junius Bird descubrió en 1946 las primeras huellas de vida sedentaria en el Antiguo Perú. Un poblador de Magdalena de Cao, Arturo Carrera –ahora un experto artesano–, les contó que había oído rumores de frisos pintados en Huaca Blanca (Huaca Cao), uno de los montículos informes de la zona. Al día siguiente, Don Pancho y Régulo Franco atravesaron un paisaje desolador hasta llegar a la huaca: el suelo estaba agujereado por las extracciones clandestinas, con fragmentos de cerámicas, textiles y metales desperdigados. Cuando llegaron al sitio, Arturo Carrera les mostró lo que había limpiado esa misma mañana para ellos: un friso en relieve y a colores en el que se veía a dos personajes cogiendo un chinchorro, la herramienta de pesca que se usa incluso hoy en día entre los pobladores del Valle de Chicama.

Este hallazgo, el primer friso Mochica multicolor en una gran pirámide –ahora conocido como el Tema Complejo– fue suficiente para que Don Pancho y Régulo Franco se abocaran a estudiar el área. En agosto de ese año, apenas iniciaron las excavaciones en el lado este de la pirámide, encontraron en un muro una imagen perturbadora y fascinante: se veía la mano de un personaje cogiendo un cuchillo ceremonial, o tumi, y sus patas de arácnido marino. Don Pancho, Régulo Franco y sus ayudantes, entusiasmados, siguieron limpiando y descubrieron el resto de este personaje impresionante que se convirtió en la estrella guía para Don Pancho Wiese. En efecto, el Degollador Arácnido fue la chispa que encendió para siempre el entusiasmo investigador de estos hombres que durante años trabajaron incansablemente para develar el complejo rompecabezas que resultó ser la Huaca Cao, y que condujo a asombrosos descubrimientos que echan luces sobre el desarrollo de la civilización en la Costa Norte.

 
ir a contenido
ir a menú inferior
 
LA HISTORIA

La Huaca Cao había sido pasada por alto por investigadores extranjeros, quienes habían creído que se trataba de una construcción Chimú. Un corte en el lado sur, al parecer realizado durante la Colonia, fue reportado en los años ’30 por Kroeber y Ubbeloh-Döringer; otras evidencias fueron publicadas por Rafael Larco-Hoyle en 1948. Sin embargo, hasta las investigaciones que iniciaron Don Pancho Wiese y Régulo Franco nada había hecho sospechar la magnitud de este sitio arqueológico.

El trabajo sostenido del Proyecto Arqueológico El Brujo, dirigido por la Fundación Wiese, ha sacado a la luz este importante complejo, que ha tenido una ocupación continua de miles de años. Los cazadores-recolectores que aquí encontraron sustento cerca del 10500 a.C. dieron paso a los primeros sedentarios, en el 4000 a.C., y luego a los Cupisnique, con sus construcciones monumentales, su sofisticada orfebrería y sus trabajos en piedra, cerámica, hueso y conchas de caracol. Les sucedieron los Gallinazo y los Salinar, y luego la cultura más importante en la historia del Complejo El Brujo: los Mochica, cuyo gran conocimiento hidráulico heredado de los Cupisnique les permitió desarrollar una civilización compleja, y cuyo arte ha quedado plasmado para siempre en su alfarería, metalurgia, textiles y una arquitectura profusamente decorada. Los Mochica sucumbieron ante la expansión del reino Chimor, que a su vez fue sometido por el Imperio Inca. Incluso la Colonia ha quedado registrada en el complejo, que guarda los restos de un pueblo y una iglesia coloniales.

Gracias al trabajo de los expertos que ha convocado la Fundación Wiese a lo largo de casi veinte años de investigación, la historia que narra el Complejo El Brujo ha llegado a ojos y oídos del mundo entero. Los hallazgos han aparecido en publicaciones internacionales y desde el 2006 la Huaca Cao está abierta al público. Muy pronto, los visitantes del Museo de Sitio Cao podrán sumergirse aún más en el fascinante mundo de los antiguos pobladores del Valle de Chicama.

 
ir a contenido
ir a menú inferior
 
 
subir