ir al menú inferior
Home | Arqueología | Recuperación

Desde que emprendió el Proyecto Arqueológico El Brujo, en 1990, la Fundación Wiese se ha abocado al estudio y a la recuperación de este sitio arqueológico de inmensa riqueza histórica, que a lo largo de esta investigación ha revelado asombrosos secretos y ha presentado nuevos enigmas.

Durante las casi dos décadas del proyecto, el Complejo Arqueológico El Brujo ha pasado de ser una tierra de nadie, ultrajada por excavaciones clandestinas, a convertirse en un sitio arqueológico en el que las mejores mentes han realizado una recuperación e investigación cuidadosa, rigurosa y respetuosa. El Proyecto Arqueológico El Brujo, por otra parte, ha cultivado una relación cercana con las comunidades aledañas, dando trabajo a los pobladores de Magdalena de Cao y estimulando el desarrollo sensible de la zona, mediante el proyecto La Ruta Moche.

 

CONTENIDO
Trabajo arqueológico y arqueólogos
Tensionada
La Señora de Cao
TRABAJO ARQUEOLÓGICO

Antes de poder compartir los hallazgos en El Brujo con la comunidad fueron necesarios 16 años de excavaciones en este complejo sitio arqueológico, pues se trata de 100 hectáreas con evidencias de por lo menos 5000 años de ocupación continua. El trabajo se ha centrado en la Huaca Cao, un centro ceremonial Mochica de características únicas. A sus murales profusamente decorados y pintados se suman asombrosas evidencias culturales, como la sofisticada orfebrería, textilería y cerámica, además de entierros reveladores, como el fastuoso y enigmático mausoleo de la Señora de Cao.

En su afán por poner en valor el legado que guarda este yacimiento, la Fundación Wiese ha entablado alianzas con diversas instituciones, entre ellas el Instituto Nacional de Cultura, la Universidad Nacional de Trujillo, la Pontificia Universidad Católica del Perú, la sociedad Geográfica Nacional de Estados Unidos, el Instituto Dumbarton Oaks de Washington y las universidades de Tulane, Harvard, Denver, Oxford y Arizona del Norte, con el Moche Foodways Project. Todas ellas han unido fuerzas con la Fundación Wiese para estudiar y dar a conocer este emblemático complejo arqueológico.

El impulso para la recuperación del Complejo Arqueológico El Brujo nació gracias al entusiasmo y la devoción de Guillermo Wiese de Osma, Don Pancho, quien junto con el arqueólogo Régulo Franco Jordán, director del Proyecto Arqueológico El Brujo, comprendió que estos montículos informes cubiertos de arena contenían capítulos esenciales de nuestra historia. En los inicios de las excavaciones contaron con la colaboración de los arqueólogos Germán Yunque, Juan Morales, Hugo Ríos, Antonio Murga y Máximo Salinas. La labor iniciada por Don Pancho Wiese es continuada con dedicación por Marco Aveggio Merello, director de la Fundación Wiese. Ha sido esencial también la participación de César Gálvez Mora, del Instituto Nacional de Cultura, y de Arabel Fernández López, directora del desenfardelamiento y análisis de la Señora de Cao, junto con John Verano, antropólogo físico de la Universidad de Tulane.

 
ir a contenido
ir a menú inferior
 
LA ESTRUCTURA TENSIONADA

En el 2006, después de 16 años de investigaciones arqueológicas, la Huaca Cao estaba lista para compartirla con la comunidad. Con el fin de proteger sus frisos polícromos de los elementos, y al mismo tiempo permitir una comprensión de los espacios en sus dimensiones reales, se cubrió la parte norte de la pirámide con una membrana fabricada por la firma francesa Ferrari, que deja pasar la tercera parte de la luz natural pero filtra totalmente los rayos ultravioleta, además de ser impermeable y no inflamable. La estructura de 2187 metros cuadrados se integra visualmente al paisaje, resaltando la pirámide en un armonioso contraste. Para permitir la visión ininterrumpida de las distintas plataformas de la pirámide, la estructura está sostenida por soportes perimetrales, en lugar de columnas. Esto, además, ha permitido que se aprecie el espacio de la Plaza Ceremonial, que antes pasaba desapercibida.

Proteger la superficie de la huaca era esencial. Por esto, en lugar de usar anclajes de cemento, que habría sido imposible retirar después, los postes que sostienen la membrana están anclados a cajas llenas de canto rodado. Antes de instalar la tensionada se sometió una maqueta a intensas pruebas de comportamiento y de resistencia estructural en el túnel de viento y en el laboratorio de la Pontificia Universidad Católica del Perú. La complejidad de esta estructura ha requerido un proyecto de dos años, dirigido por la arquitecta Claudia Uccelli, también a cargo del diseño del Museo de Sitio Cao. El equipo ha estado compuesto, entre otros, por el Ing. Carlos Casabonne, el Ing. Daniel Torrealva y el Arq. Octavio Valera.

 
ir a contenido
ir a menú inferior
 
LA SEÑORA DE CAO

En el 2006 un descubrimiento en la Huaca Cao conmocionó la concepción que se tenía de la sociedad Mochica. Se trataba de un mausoleo profusamente decorado que contenía los restos, asombrosamente conservados, de una joven mujer enterrada con todos los atributos de una gobernante. La acompañaba una joven sacrificada, y desde una tumba cercana la resguardaban tres acompañantes. Rodeada de ofrendas, y ataviada con mantos, collares, tocados, porras ceremoniales y narigueras, todo indicaba que se trataba de un personaje de alta jerarquía, algo nunca antes visto en el entierro de una mujer. Durante un trabajo minucioso y experto de seis meses se develó el fardo y se descubrió la piel intacta de esta soberana Mochica, cubierta en misterio: su cuerpo estaba tatuado con figuras tan hermosas como simbólicas. Desde muy pronto se podrá visitar a la Señora de Cao, uno de los hallazgos arqueólogos más importantes de los últimos tiempos, en el Museo de Sitio Cao.

 
ir a contenido
ir a menú inferior
 
 
subir