En el complejo universo cultural de la sociedad Mochica, la magia y la religión tuvieron un significado especial. Los estudios han demostrado que los personajes de mayor importancia, como la Señora de Cao, por ejemplo, ejercían poder sobre las fuerzas naturales y sobrenaturales. El mismo Complejo Arqueológico El Brujo le debe su nombre a que fue usado durante mucho tiempo como escenario para ceremonias shamánicas cuyos orígenes se remontan cientos de años en la antigüedad. En un plan de rescate de estas tradiciones ancestrales, la Fundación Wiese anuncia el inicio de los rituales de purificación y florecimiento en El Brujo, realizados en un pozo ceremonial con una fuente de agua a 10 metros de profundidad que data de la época Mochica.
Este ritual tiene como objetivo permitir que los asistentes puedan entablar contacto con el mundo mágico religioso, en una serie de experiencias en las que podrán reencontrarse a sí mismo, enfrentándose, venciendo y curando sus propias debilidades existenciales, mentales y espirituales. Como explica el arqueólogo Régulo Franco, quien dirige y explica estas sesiones, se trata de un “ingreso y renacimiento desde el vientre de la Madre Tierra o Pachamama”.
De estas forma, la Fundación Wiese ofrece a los visitantes al Complejo El Brujo una experiencia única que les permitirá entablar un diálogo espiritual con las fuerzas sobrenaturales.
Foto: Marco Ansaloni
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